11 de agosto de 2019 8:45 pm

Ex activista homosexual ayuda a otros con atracción hacia personas del mismo sexo

Redacción ACI Prensa

Imagen referencial / Crédito: Unsplash
Imagen referencial / Crédito: Unsplash

En una reciente entrevista, el famoso exactivista homosexual Luca Di Tolve, que afirma haber cambiado su vida gracias a la Virgen María, relató cómo ayuda actualmente a las personas con atracción hacia el mismo sexo, pero que desean cambiar su vida.

El autor italiano del libro “Yo fui gay”, de 49 años, relató su atracción hacia el mismo sexo desde que era adolescente, sus años como activista famoso del lobby gay después de ser elegido el primer Mister Gay de Italia, hasta su conversión al catolicismo y la curación de su déficit de identidad de género a través de la terapia reintegrativa.

Hoy, Di Tolve y su esposa Terry tienen la misión de alentar a aquellos con atracción no deseada a personas del mismo sexo para que sepan que pueden encontrar el sentido de su vida en Cristo. Con ese fin, Di Tolve dirige el grupo sin fines de lucro Lot Group y pasa mucho tiempo compartiendo su historia en Italia y en todo el mundo.

“Fundamos una asociación que ayuda a las personas que, en libertad, quieren cambiar (de la homosexualidad a la heterosexualidad). Es una asociación de evangelización”, dijo Di Tolve en la entrevista concedida al National Catholic Register.

Junto a su esposa, explicó, “conocen a muchas personas que han cambiado su vida, que se han casado y han tenido hijos”. 

“Estamos en contra de la ideología de género porque sabemos que hay una opción. Queremos dar esperanza. Los estudios científicos dicen que la homosexualidad no es una condición genética: no se nace así”, afirmó Di Tolve.

El ahora activista profamilia, precisa que lo que más importa es “que las personas tengan la libertad de explorar (terapia reintegrativa)”.

“Los cristianos creemos que Jesús puede sanar nuestras heridas. Junto con una buena psicoterapia, los hombres y mujeres heridos pueden recuperar su masculinidad y feminidad. Cuando se curan estas heridas, florece la masculinidad o la feminidad. Vuelves a lo que Dios tenía en mente para ti desde el principio. Puedes experimentar la plenitud de la alegría y la finalización”, explica Di Tolve.

El inicio de su vida homosexual

Luca contó que llegó a sentirse gay luego de varios sucesos que se remontan a su infancia.

“Poco después de mi nacimiento, mi madre y mi padre se separaron. Fue un matrimonio arreglado, no un verdadero amor. Ellos se divorciaron. Comencé a sentir los efectos de esta falta de padre en mis primeras relaciones con mis compañeros. Tenía mucha inseguridad, muy baja autoestima. Cuando intenté insertarme en un grupo de mis compañeros, no pude. Tenía miedo”, cuenta.

Luca creció solo con su madre y considera que fue un niño muy “mimado” y “sensible” que “tenía miedo de entrar en un grupo de chicos”.

“Por miedo a ser herido, poco a poco, perdí mi masculinidad. Extrañaba esa belleza de hacer lo que los otros chicos hacían juntos: había un vacío en mí. A la edad del desarrollo hormonal, esto me provocó cierta atracción sexual y romántica hacia otros niños”, sostuvo. 

Luca cuenta que se madre empezó a preocuparse y lo llevó a un psicólogo cuando tenía 12 o 13 años. El psicólogo le dijo: “Tu hijo es homosexual. Debes aprender a aceptarlo porque es normal”; luego, un médico confirmó lo mismo.

Más adelante, Luca cuenta que conoció un a chico “muy afeminado” que lo empezó a introducir al “mundo de los salones gay”.

“Venía de una familia pobre con una madre soltera, así que cuando me ofrecieron la posibilidad de ganar 100 dólares por día para bailar, para un adolescente parecía maravilloso. Finalmente tuve amigos como yo”.

“Más tarde, me encontré participando en el ‘Concurso Mister Gay’. Me convertí en el primer ‘Mister Gay’ de Italia. Esto me hizo famoso tanto en el ambiente gay como en el de la moda de Milán. Fui al gimnasio. Me ejercité. Alrededor de los 20 años, todo parecía fantástico. Iría a Miami durante el invierno, y en el verano iría a Cerdeña con novios ricos y famosos y me divertiría. Este es el comienzo de cómo me hice gay”, narra el italiano.

Di Tolve reconoció que intercambió “valores cristianos por placer”, como “tener bienestar financiero, buenos autos y personas con quienes relacionarnos”; sin embargo, eso no era suficiente para él.

“Estaba buscando amor rápido, las relaciones no me gratificaban. Tendría un novio, pero luego rompería con él o él rompería conmigo. Siempre había algo que no funcionaba. Comencé a luchar como activista para obtener derechos para los homosexuales. Empecé a viajar más y más”, dijo.

Sin embargo, lamentó que a su alrededor varios de sus amigos comenzaron a morir de SIDA. Luego de un viaje a Miami, a él también le diagnosticaron VIH positivo-

“Si no hubiera sido tratado rápidamente, habría muerto. Descubrí esto el día antes del funeral de mi mejor amigo. Murió a los 24 años de SIDA. La vida se convirtió en una espiral descendente. Estaba enfermo y me estaba debilitando. El mundo comenzaba a desmoronarse a mí alrededor, pero continué el estilo de vida gay”. 

“Seguí yendo al gimnasio, tomando vitaminas. Empecé a beber más. Empecé a tomar más drogas. Por la noche llegaba a casa, una hermosa casa, después de ser aclamada por la gente, pero no tenía una persona a mi lado que me quisiera, excepto quizás por dos noches, un mes, dos años. Me estaba hartando de eso”, contó Luca.

La conversión de Luca Di Tolve

Di Tolve cuenta que la medicina que tomaba para el VIH lo volvió más delgado y demacrado; dentro suyo sentía que iba a morir pronto. Sin embargo, recordó que su madre un día le obsequió unas imágenes de la Virgen María.

“Empecé a pensar: ‘¡La Virgen María existe!’. Me di cuenta: ‘No es solo un dibujo, no una fábula’. En ese momento, pedí ayuda. Agarré un Rosario. No conocía los misterios, pero conocía las oraciones. Y comencé a sentir dentro de mí una paz, un calor, tanto que vi a Nuestra Señora en lo más profundo de mi conciencia”. 

“En un momento caí de rodillas como por un ataque al corazón de amor. Mi corazón estaba rodeado por una Madre de amor. Ella extendió las manos y dijo: ‘Adelante’. Ella entendió mis sufrimientos y dijo: ‘Sigue adelante. Dá el siguiente paso como un niño pequeño que comienza a caminar. Si te caes, mi Hijo te recogerá’. Comprendí que podía seguir”, narró Luca.

En aquel tiempo, Di Tolve había dejado de salir de la casa y sufría ataques de pánico. 

“Pensé: ‘Si salgo de la casa y voy a misa, daré un paso como dijo la Virgen’. Comencé a ir a la iglesia y sentí la necesidad de confesarme. Cuando di mi confesión, fue como si el velo que cubría mis ojos, mi ceguera espiritual, se cayera. Finalmente estaba vivo. Me sentí fuerte Ahí comenzó mi conversión”, acotó.

Di Tolve explica que para volver a su masculinidad y heterosexualidad empezó a leer un libro de Joseph Nicolosi, un profesor estadounidense de California (Estados Unidos). El texto presentaba estudios clínicos sobre la homosexualidad.

“Era como si un rayo me golpeara por lo que él había escrito. Sentí que era exactamente lo que había visto con mis propios ojos. Él estaba diciendo: ‘No eres homosexual; eres un heterosexual. Tienes un problema homosexual. Puedes volver a tu naturaleza heterosexual; es como si fueras un heterosexual latente’. Vi que tenía un problema con las amistades masculinas. El profesor dijo que la homosexualidad es un problema de relación, no de sexo. Nicolosi dijo que esa era la herida: no poder tener una verdadera intimidad con otros hombres”, expresó Luca. 

Luego, el italiano llamó al Dr. Nicolosi en los Estados Unidos, y tras la llamada, decidió “que quería seguir este camino”. 

“Esto fue hace 22 años”, relata al National Catholic Register.

Di Tolve cuenta que Nicolosi le presentó a un psicólogo que podía trabajar con él en Italia. Se trataba de Andrew Comiskey del ministerio Desert Stream Living Waters.

“Me dijeron que podía reintegrar mi masculinidad y que las atracciones homosexuales desaparecerían. Por primera vez probé la posibilidad de que tal vez podría tener una familia. Esto fue hermoso. Gracias a esta terapia comencé este viaje, y después de unos dos años comencé a tener más iniciativa en mi trabajo, a tomar decisiones, a ser firme. Hice amistades”, reconoció Luca. 

Luego, acotó: “Nicolosi dijo que cuando tienes muchas amistades saludables, las atracciones homosexuales se desmoronarán. Esto sonaba imposible. Lo que me ayudó fue la oración y la fe, porque era muy difícil”.

Tiempo después, Di Tolve comenzó a dedicar sus vacaciones a visitar santuarios de Europa. 

“Los jóvenes grupos cristianos fueron una gran oportunidad para tener amistades y vacaciones con oración. Hubo un momento en que estábamos en la playa pasando un buen rato y me di cuenta de que no sentía nada por los chicos en trajes de baño. En ese momento todavía no tenía una atracción por las mujeres, pero estaba feliz. Entonces comencé a orar y a pedir una mujer que entrara en mi vida. Tenía 30 años”, cuenta.

Luca quería, de todo corazón, que alguien lo amara.

“Un día fui a Medjugorje (sitio de peregrinación en Bosnia-Herzegovina) para agradecerle a Nuestra Señora por lo que me había sucedido. Me encontré con unos amigos. Era el mes de mayo. Decidimos regresar al festival juvenil allí en agosto. Y allí, finalmente, conocí a mi esposa. Hubo un entendimiento inmediato. Teníamos los mismos valores. Queríamos hacer lo mismo. Nos comprometimos en 2006 y en 2008 nos casamos”, concluyó Di Tolve.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en National Catholic Register

Etiquetas: homosexuales, Ideología de Género, Historia de conversión, Testimonios, homosexualidad, testimonio, Homosexual, conversión, gay, gays, Luca Di Tolve

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