25 de junio de 2019 5:03 pm

Esta es la historia de una devoción que atrae a multitudes en Perú

POR CARLA MARQUINA | ACI Prensa

Nuestro Señor de Luren. Crédito: Carla Marquina / ACI
Nuestro Señor de Luren. Crédito: Carla Marquina / ACI

La devoción a Nuestro Señor de Luren es considerada la segunda devoción más grande del Perú, la cual continúa atrayendo a más fieles y que regresó a su renovado santuario luego del terremoto ocurrido en la ciudad de Ica en 2007.

El Padre Gróver Cáceres, párroco de la parroquia Santiago de Luren, contó a ACI Prensa que la devoción se remonta al siglo XVI.

“En aquella época ya existía una capilla pequeña que veneraba a un Cristo Crucificado, que era también pequeño. Como se trataba de una zona agrícola se necesitaba de la lluvia. Entonces, los pobladores solían realizar unas procesiones por las noches, orando y pidiendo al Señor que mande la lluvia”, relató el sacerdote.

De acuerdo con el P. Cáceres, debido al crecimiento de la devoción se fue construyendo un lugar más grande y que llegó a ser conocido como “Urin Ica”, que significa “parte baja de Ica”. Con el tiempo, “Urin” se transformó en “Luren”.

En 1570, un padre franciscano decide adquirir una imagen de tamaño natural y viaja a Lima para buscarla. Se dirigió al convento de los franciscanos, encontrando una imagen en un cajón rescatado de un naufragio. “Todos pensaban que estaba deteriorada, así que se la entregaron sin verla”, comentó el sacerdote y fue llevada a Ica el 25 de febrero.

“La devoción fue creciendo y afianzando, siendo parte de esta ciudad de Ica. Yo diría que la historia de esta ciudad va de la mano con la historia Señor de Luren, y por eso podemos decir que la fe del pueblo en Él es parte de su vida. Por ello, cuando cantamos el himno decimos 'eres el alma de nuestra ciudad’”, recordó el sacerdote.

La actual imagen fue restaurada por escultores iqueños tras el incendio de 1918 que destruyó la capilla donde era venerada.

El terremoto de 7,9 del 15 de agosto de 2007 “marcó mucho en la fe del pueblo”. “Al día siguiente del terremoto, la imagen del Señor de Luren fue rescatada de la parroquia, estaba intacta, y fue llevado al salón parroquial, donde se estuvieron oficiando las eucaristías por unos 10 días mientras se acondicionaba la capilla provisional”, dijo el sacerdote.

Por ello, desde el mes de septiembre u octubre del mismo año se comenzó a rendir culto a la imagen, así como también se celebró su festividad en el mismo mes.

Según el presbítero, se presentaron diferentes propuestas para la reconstrucción del templo. Sin embargo, el pueblo iqueño pidió que se respetara el diseño original, así como los detalles.

“Nuestra gente quería ver el Santuario como lo conocían de pequeños, y eso es lo que se ha hecho. La nave central ha crecido unos 6 metros de largo y hacia los costados 4 metros y medio. El templo original solo tenía una nave, ahora tiene dos naves más, tanto para la derecha como para la izquierda”, manifestó.

“Esta obra se ha hecho por la fe, unidos como pueblo con nuestras autoridades, empresas y la Iglesia Católica. Podemos hacer cosas muy grandes cuando nos unimos todos como Iglesia”, comentó.

Por su parte, el Obispo de Ica, Mons. Héctor Vera Colona, manifestó que no solo se trata de la religiosidad popular en torno a una imagen, sino de “la unidad de un pueblo que ha querido al Señor en un lugar donde puedan hablar con él, conversar, sentir su cercanía y abrirle el espíritu”.

Asimismo, el Prelado comentó que el pueblo iqueño esperaba con ansias el retorno de la imagen desde hace mucho tiempo, resaltando su alegría.

“Algún día Juan Pablo II dijo que la cultura de la imagen debía venir a través de la meditación de los misterios del Santo Rosario. Yo miro la imagen del Señor del Luren, veo al Señor Crucificado y no lo veo impotente ni limitado, sino desde la Cruz diciéndole a su madre: ‘he ahí a tu hijo, consuélate con el amor de ese hijo’”, dijo el Obispo a ACI Prensa.

Además, aseveró que “el Señor significa cercanía, y cercanía a Jesús significa cercanía a los demás”, dijo el prelado, quien también se encontraba acompañado de jóvenes seminaristas.

El Señor de Luren “todo lo da”

El Dr. Heina Vargas Gómez, médico cirujano de profesión, es el presidente de la Hermandad del Señor Crucificado de Luren. Él dijo a ACI Prensa que “se siente honrado de pertenecer a esta gran devoción desde hace 53 años”.

“Agradezco al Divino Creador de poder vivir este gran momento. Esta es una gran fiesta no solo para el pueblo de Ica, sino para todos los creyentes católicos del Señor de Luren”, afirmó.

La Hermandad nació el 14 de julio de 1918, tras el incendio ocurrido el 24 de junio del mismo año que consumió el templo donde permanecía el Cristo, que también causó daños a la imagen.

La institución que preside es fruto de una reunión de 16 iqueños notables de la ciudad, quienes conformaron la asociación “16 Amigos”, con el único objetivo de restaurar la imagen dañada. Posteriormente tomó el nombre de Hermandad de Nuestro Señor Crucificado de Luren.

“Él es nuestro santo Patrón, es nuestra razón de ser”, dijo Vargas, quien además comentó su gran alegría por los jóvenes que se unen a la devoción. “Somos alrededor de 320 personas, y me da mucha alegría que cada día más jóvenes pidan ingresar a la Hermandad, a nuestra institución. Les nace y yo los felicito”, manifestó.

En ese sentido, comentó que el Señor de Luren le “ha dado muchísimas bendiciones, también con mi madre. Muchas cosas que guardo para mí”.

Del mismo modo, destacó que el retorno de la imagen a su santuario ha sido un día de fiesta, de alegría y regocijo porque “nuestro Cristo está en su casa de manera definitiva”.

“Hemos esperado casi 12 años para poder ver que el Señor regrese a su templo. Les digo a mis paisanos iqueños que nunca pierdan la fe, porque el Señor de Luren todo lo da”, concluyó.

Etiquetas: Fe, fe católica, devoción, Señor de Luren

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